compartir_290x290Llega ese momento en la vida en que quieres a tus padres… pero cuanto más lejos, mejor.

El problema llega cuando la voluntad de secesión con el núcleo familiar no viene acompañada de una bonanza económica que te permita alquilar ese ático dúplex con terraza que sabes que mereces.

Pero no desesperes… ¿has pensado en compartir piso? Es una opción para todas las edades y bolsillos.

Compartir es convivir… o malvivir. La vida en piso compartido no es siempre como un capítulo de Friends.

Los platos formarán construcciones dignas de Jenga en la pila, vivirás en primera línea los síntomas de alopecia de tus compañeros y el frigorífico se beberá tus cervezas. 

Mi casa es tu casa

La convivencia es una tómbola y debes poner tu granito de arena para convertir tu casa en tu castillo. Eso sí, tiene ventajas como restar los gastos, sumar compañía, multiplicar sociabilidad y, con buena organización, dividir tareas domésticas.

Si vas a compartir piso, debes saber que existen distintas fórmulas legales y no todas tienen las mismas implicaciones para ti:

Alquiler de habitaciones

El casero puede alquilar un piso por habitaciones a inquilinos diferentes. El alquiler de habitaciones no se rige por las normas de la LAU (Ley de Arrendamientos Urbanos) y las partes tienen mayor flexibilidad para pactar. Esto implica:

  • El plazo del alquiler puede ser de tan solo unos meses.
  • No hay derecho a permanecer hasta tres años en el inmueble.
  • El propietario se encargará de gestionar el alquiler. Es decir, tú no eliges a tus compañeros de piso.

En qué casos conviene:

Para estudiantes o cuando se está “de paso” en una ciudad, por ejemplo, una estancia de 3 meses para unas prácticas.

Consejo Consumity: Es recomendable hacer un contrato y especificar de manera inequívoca la habitación y todos los servicios que alquilamos, así como exponer las reglas de uso de las zonas comunes (salón, cocina, terraza).

Alquiler de la vivienda completa

Se alquila la vivienda completa y conviven varios inquilinos, existen dos situaciones:

  1. Coarrendamiento: En esta situación se firma un solo contrato a nombre de varios inquilinos. Estos pueden ser responsables solidarios o comprometerse solo a pagar la parte proporcional que les corresponda. Esto implica:

– El contrato puede ser de dos tipos: de vivienda o de temporada. Es de temporada el típico contrato para un curso escolar. Terminará al finalizar el curso y no hay prórroga obligatoria.

– Si se contrata el alquiler como vivienda se rige por la LAU, con derecho a permanecer hasta tres años y prórroga de un año si ni arrendador ni arrendatarios se oponen.

– En caso de alquiler solidario, los inquilinos se encargarán de gestionar el alquiler y buscar sustituto si un inquilino se marcha. En caso de obligación proporcional, lo hará el casero.

En qué casos conviene:

Esta situación es típica cuando un grupo de amigos deciden irse a vivir juntos.

Consejo Consumity: No es recomendable autoimponerse obligación solidaria en pagos, ya que en caso de morosidad el arrendador podría ir contra cualquiera, independientemente de que posteriormente se puedan tomar medidas legales contra el moroso. En cambio, recomendamos incluir una cláusula especial que prevea la situación en caso de que uno o varios inquilinos quisieran abandonar el piso, tanto en lo concerniente a la propia continuidad del arrendamiento como a la responsabilidad sobre las rentas.

  1. Subarrendamiento: Hay un inquilino que es el titular del contrato y subalquila el resto de habitaciones. La Ley exige consentimiento expreso y escrito del arrendador, e impide que el subarrendatario pague un precio superior al del arrendamiento original. Esto implica:

El derecho a permanecer en el piso vendrá ligado al derecho que tenga el arrendador principal.

No hay ninguna seguridad de permanecer hasta 3 años en el inmueble.

 El subarrendador se encargará de gestionar el alquiler.

En qué casos conviene:

Como subarrendatario dependes demasiado del arrendatario original y de su propia situación. Para el inquilino solo tendría la ventaja de poder entrar en una vivienda que le interese por situación y precio.

Consejo Consumity: El subarriendo es una situación caracterizada por su poca protección y estabilidad. Para evitar abusos, pide al subarrendador que te muestre su contrato. De esta forma te asegurarás de la duración del contrato, del precio original de alquiler y de que el subarrendador está autorizado a subarrendar.

Home, sweet (and sour) home

Puedes vivir como quieras. En un dúplex, un ático, un piso amueblado, con garaje o sin garaje. Puedes vivir con tu pareja, con tus colegas o con un noruego vegano de Erasmus. En el centro o a las afueras. Y como has visto, existen múltiples posibilidades de alquiler adaptadas a tus necesidades. Es cuestión de gustos.

Aun así, te traemos de regalo unos consejitos extra para que tu dulce hogar no se convierta en un amargo hogar

¿Has compartido piso? ¿Has acabado de los pelos con tus compañeros y/o tu casero?

¡Comparte tu experiencia!