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Llega el veranito y con él, tu festival favorito… y algún que otro gran concierto de esos que (dicen) darán que hablar en la próxima década.

Puede que seas de los previsores y lleves meses organizando tu cita estival con la música, o puedes que seas un amante del last call y los planes improvisados.

Cada festivalero es un mundo y cada festival, un universo. Un universo en el que día y noche brillarán tus estrellas favoritas.

 

 

En clave de sol

Si no es tu primera vez sabrás que, más que unas vacaciones, un festival es lo más parecido a un naufragio que vas a vivir. Cuatro días sin mirarte al espejo, y sin saber si ya es mañana o todavía ayer. Por supuesto, toca comer de menú enlatado y asumir la dificultad añadida de encontrar tu tienda entre otras 200 iguales.

Pero, ¿qué importan las comodidades cotidianas cuando la banda sonora de tu vida suena? Seas de Sonorama, Medusa Sunbeach, de MadCool, Ortigueira o FIB, en Consumity tenemos claves para todos los gustos:

  1. Mucho ojo con la reventa

Llevas media vida esperando ver a tu grupo favorito en directo y, cuando estás a un clic de conseguir tu entrada, te das cuenta de que no eras el único en esa situación. En un abrir y cerrar de ojos las entradas han volado. Los festivales más populares y los grandes conciertos sufren el fenómeno de la reventa. La legislación es antigua y no contempla expresamente la prohibición de la reventa por Internet, situación que aprovechan muchas páginas web como Seatwave, Ticketbis/Stubhub o Viagogo. Sabemos que ir a ese concierto es una cuestión de vida o muerte, pero la reventa es un deporte de riesgo como consumidor.

  1. La pulsera: mucho más que un accesorio

La pulsera por la que canjeas tu entrada el primer día del evento es un must del atuendo festivalero, y sabes que la lucirás meses en tu muñeca, por supuesto sin ánimo de dar envidia ni mucho menos. Ya sean de plástico o tela, están preparadas para sufrir los embates del festival más duro, pero debes saber que, si la pierdes o se daña, es posible que no te dejen acceder al recinto. Aunque sabemos que la cuidas como oro en paño, guarda siempre una copia de la entrada o, en su defecto, del justificante de pago por si necesitas reclamar.

  1. Festi seguro

La seguridad es un punto clave en el que no debes escatimar. Para un festival seguro, presta atención a la información proporcionada por la organización y localiza al llegar al recinto todas las posibles salidas para que, si fuera necesario, puedas salir tan rápido como llegaste. Las salidas de emergencia deben estar distribuidas a distintos lados del recinto, con mecanismos de apertura automáticos sin cerradura, candados, ni obstáculos que impidan su uso. También debe existir un control de aforo que permita contar tanto entradas como salidas y conocer la cantidad de personas en el recinto, así como una enfermería, botiquín o ambulancias, y personal sanitario. Si, pese a todo, crees que existen riesgos importantes, avisa a la policía municipal.

  1. Hazte un mapa de ruta

No serás el primero que llega al pueblo que aloja el festival en un tren regional y luego descubre que la estación o el alojamiento (si has decidido que ya no tienes edad para dormir en el suelo) están a varios kilómetros del reciento y no existe una manera sencilla de llegar. Cuando entre tu confortable habitación y el escenario principal hay 45 minutos andando, recorrerlos una o dos veces es asumible, pero el festival dura cuatro días y no has venido a hacer el camino de Santiago. Por ello, lo mejor es que antes de reservar viaje y alojamiento abras Google Maps y localices los tres puntos clave: estación de bus/tren, alojamiento y recinto. Si ya es tarde para ello, hazte con los horarios de los autobuses locales y con el teléfono del servicio de taxi o app. Caminar a pie 10 km a las cuatro de la mañana no es la mejor de las alternativas.

  1. ¿No sin mi cámara?

Si ya eres veterano de los festis, sabrás que hay una lista negra de objetos que no puedes introducir en el recinto sin permiso expreso de la organización, como cámaras de fotos o vídeo profesionales. Adiós al Pulitzer por tu primer plano del cantante de moda con tu nueva Réflex. Tampoco suele estar permitido entrar con maletas, mochilas de grandes dimensiones o cualquier objeto que la organización considere que pueda poner en peligro la seguridad de los asistentes. Esta lista puede variar, ¡chequea la web antes de hacer el equipaje!

Hey ho let’s go

Después de sortear todas las dificultades, ya estás en primera línea de valla esperando para escuchar el mejor solo de guitarra de la historia. Cruzas los dedos para que no haya retrasos y la experiencia no se vea desmerecida por una baja calidad de sonido. No queremos amargarte tu momento de gloria, pero ahora más que nunca recuerda localizar las salidas de emergencia y, si es verano, ten en cuenta que la hidratación es prioritaria: el argumento de beber cerveza para ahorrar agua no cuela.

Sabemos que toda precaución es poca y prevenir no siempre es suficiente para evitar contratiempos. Año tras año, los festivaleros vuelven sin voz y con innumerables quejas. ¿Es tu caso? Cuéntanoslo en los comentarios.