290x290_publialimPropaganda o publicidad. Dos maneras de llamarlo, un solo objetivo. Quieren que compres, que consumas, que gastes, que les subas los índices de ventas…a cambio, eso sí, tu tendrás ese desodorante que hará que te infles a ligar en la facultad.

No escatimes a la publicidad. Al día es muy probable que recibas de 3.000 a 5.000 imágenes con la firme intención de alterar tu comportamiento. Hay anuncios en el packaging, en la calle, en el transporte público, en las revistas, en internet, en la radio, en tu televisor, en tu buzón… en to-das-las-mal-di-tas-par-tes.

Así que levanta las manos, la publicidad te tiene rodeado. Es imposible no verla, no oírla, y ni siquiera elegir si recibirla o no… es decir que matemáticamente es poco probable no caer en sus redes.

Todos picamos, ¿o acaso crees que tu no? Es fácil averiguarlo, basta con mirar a tu alrededor. ¿Qué perfume usas, qué aftershave, qué champú, qué marca de leche, qué coche/moto, móvil…?

Con la mano en el corazón, recuerda qué te llevó a comprarlo (porque era bueno, el más barato, el más molón…) y piensa en, ahora que lo tienes, si lo necesitabas de verdad.

La publicidad nos incita al consumismo

Basta con conocer la máxima del marketing “Crear deseos y necesidades”. Ahí lo tienes. Su estrategia va dirigida a por qué, qué, cómo, dónde, cuándo, y a quién deben llegar estos mensajes. Todo está estudiado. Puede que nos conozcan mejor que nosotros mismos.

Si las decisiones de compra se toman de manera emocional, estamos perdidos. En cuanto veamos un niño de la mano de su abuelo, en un día de lluvia y con una música de fondo de piano y violines… Su éxito, no el tuyo, está asegurado. Seguro que cierta parte de la población, pica.

No nos olvidamos de la otra parte. Qué galletas eliges… las que tienen menos azúcar en su composición o las que tienen el dibujo de tu personaje favorito de la tele, o incluso la que regala una cuchara que entre nosotros no sirve para nada.

Reconócelo, la publicidad te influye a la hora de comprar. Si crees que no te afecta paa nada, ¿podrías darnos la clave?

Publicidad sí, consumismo no

Pero tampoco la demonicemos. Los consumidores hemos de concienciarnos de que en nuestro monedero está el poder de apoyar a aquellas marcas que intentan, de verdad, colaborar en la construcción de un escenario mejor, comprometiéndose con el medio ambiente o mejorando la calidad de sus productos recalculando cantidades excesivas de azúcar, por ejemplo.

Sé un consumidor inteligente, si lees consumity vas por buen camino.

Queremos saber tu opinión…¿Qué fue lo último que compraste totalmente influenciado por la publicidad?

Cuéntanoslo.