Cervecitas_consumity_290X290La llegada del verano inaugura oficialmente la temporada de terrazas, guiris con sandalias y calcetines y chiringuitos de playa, ¿qué tienen todos en común?                                                 La cerveza, que sigue siendo, ahora que no nos escucha el tinto de verano, la reina de las tardes-noches con los amigos. El eterno debate de si quita o no la sed o sobre la popular barriga cervecera, que sabemos que te importa, pierde fuelle cuando se trata de hacer frente a las altas temperaturas en una terracita en buena compañía.                                                         Te orientamos sobre lo más básico.

 

Para gustos, los sabores 

La cerveza, para no ser menos que el vino, tiene un creciente halo de postureo y ser un auténtico experto no es tarea sencilla. Con tanta oferta, ¿cómo elegir? El tema da para una tesis doctoral, pero hay un par de líneas básicas que todo amante de la cerveza debe conocer.

El mundo cervecero, como la vida misma, no está exento de su gran dicotomía: ¿lager o ale? Esa es la cuestión. Dos grandes familias que se diferencian por su fermentación:

  • Lager: son las cervezas de baja fermentación, rubias y refrescantes. Pils, Munich, Dortmunder, Bock o Dunkel… seguro que has compartido tardes de verano con más de una.
  • Ale: son las cervezas de alta fermentación. La diferencia con las anteriores es que fermentan más rápido que las anteriores y se deben consumir cuanto antes.

Por otra parte, especialmente si eres un sibarita, te convendrá fijarte en si el etiquetado incluye alguna de las denominaciones reguladas por ley:

  • Especial: el extracto seco primitivo supera el 13%.
  • Extra: el extracto seco primitivo supera el 15%.

La etiqueta “Premium”, sin embargo, es solo un apellido puramente comercial no sujeto a legislación: que no te engañen.

Y si los productos de masas no te convencen siempre puedes apuntarte a la moda del Do It Yourself y fabricar tu propia cerveza artesana. Aunque no serás el único: las microcervecerías aumentaron de 21 a 361 entre 2008 a 2015.

¿Cuál es tu 5 estrellas?

En cuanto a las cervezas especiales, las triunfadoras de nuestro análisis de 10 marcas fueron Ambar (de 55 a 71 céntimos por lata de 33 cl) y Estrella Galicia (de 49 a 76), que son las Mejores del Análisis;  Stark de Mercadona (de 27 a 34 céntimos) y Condis Premium Pilsener (de 29 a 35), ambas Compra Maestra.

Pero ahora queremos que seas tú quien nos de su veredicto. Más de 15 años cerveceando en terrazas de medio mundo te avalan como experto en la materia… “Hoy tú eres nuestro experto”.

Si pudieras elegir solo una, ¿con qué cerveza compartirías mesa el resto de tu vida?

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Esta encuesta no es científica, responde tan sólo a las respuestas voluntarias de los lectores que desean exponer su opinión.

¿Y las calorías?

Un botellín de cerveza (25 cl) tiene alrededor de 88 kilocalorías. ¿Mucho? ¿Poco? Depende con qué lo compares. En este mundo traidor, el de guardar la línea, es muy fina la línea entre la verdad y la mentira, pero vigila la cantidad si no quieres arruinar en un par de tardes la “operación bikini” que empezaste en enero en el gimnasio.

Si metemos en la ecuación refrescos azucarados, la popular horchata u otras bebidas espirituosas de mayor graduación, la cerveza no es desde luego la bebida más calórica, pero el hecho de que entre como el agua cuando la sed apremia no ayuda mucho a mantener esos abdominales que llevas meses cincelando a golpe de ejercicio y dieta. No, cuando tu monitor de gimnasio y el camarero hablan de six-pack, no se refieren a lo mismo…

No todo es diversión

Cuando el termómetro marca 40 grados, las cañas entran con tanta facilidad que es fácil perder la cuenta. Y tu amiga la cerveza y tu coche tienen sus diferencias e incompatibilidades. Recuerda que con un par ya das positivo en un control. Mucho ojo con la etiqueta “sin”, que no implica barra libre para los conductores: llevan entre un 0,4% y un 1% de alcohol. Si quieres asegurarte de que ni un gramo de alcohol corre por tus venas, elige siempre las que se venden como “0,0”. No somos la Dirección General de Tráfico, ni tus padres repitiendo el mismo mantra desde que comenzó tu adolescencia, pero por una vez, y sin que sirva de precedente, estamos de acuerdo con ellos. Si bebes, no conduzcas.