CámarasCorren malos tiempos para las cámaras digitales, que lloran (y venden menos… salvo las réflex, que resisten) mientras la humanidad entera se lanza como loca a hacerse selfies con el móvil y compartir imágenes en Facebook, Instagram, WhatsApp, Twitter…

Toca renovarse o morir, pequeñas cámaras. Y la renovación se llama smart-cameras: con Internet (vía WiFi), sistema Android, más funciones  y unos 200-300 euros de precio.

¿Quién gana en un combate entre las cámaras de los móviles y las digitales compactas?

 

El combate del siglo

¡Empieza el combate! 

La cámaras golpean primero: pese a que estos móviles llevan incorporados unos mega zooms (y resultan por eso más incómodos), la calidad de las fotos que hacen solo puede compararse a la de las cámaras compactas básicas más baratas (menos de 200 euros). Las compactas avanzadas (300-1.000 euros) y las réflex (500-2.000 euros) juegan en otra liga.

Buena finta de los smartphones: sus vídeos consiguen superar la calidad de los que hacen las cámaras básicas.

Directo a la cabeza: los móviles ganan por goleada en conectividad. Todo lo que sea compartir por email, Facebook, WhatsApp… es su terreno.

Un duro gancho de las cámaras: los smartphones tienen sensores más pequeños (es muy difícil meter un sensor grande en un móvil) y objetivos fijos (no pueden usar varias lentes para enfocar bien a diferentes distancias). Y no olvidemos que la calidad de una cámara depende sobre todo del sensor y el objetivo.

El veredicto del árbitro

Terminada la pelea, ambos contrincantes aguantan en pie.

El resultado de este combate depende (como siempre) de lo que quieras hacer con tu cámara:

  • si te basta con guardar recuerdos de viajes y amigos, colgar fotos en Facebook, etc: un buen móvil sustituye perfectamente a una cámara compacta básica.
  • si eres un fanático de la fotografía o te mola explorar todas las posibilidades de una foto: ningun smartphone puede competir en calidad con una cámara compacta avanzada (y muchísimo menos con una réflex).

 

 

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