290_apps mensajería¿Puedes recordar cómo te comunicabas antes de que entraran en tu vida aplicaciones como WhastApp, Facebook Messenger o WeChat? Probablemente no te acuerdes, pero antes todos los miembros de tu familia sobrevivían con tan solo un teléfono en casa. Esos tiempos tecnológicamente prehistóricos terminaron con la llegada de los móviles y los primeros servicios de mensajería: los SMS.

Eso sí, había que ser muy comedido a la hora enviarlos pues tenían un coste y no era plan dejarte tu paga de estudiante en chatear a las 5 a.m.

Bienvenida revolución

Pero la verdadera revolución llegó con los Smartphones y las apps de mensajería instantánea. WhatsApp hizo su aparición en tu vida y desde entonces os habéis vuelto inseparables. Después otras empresas se apuntaron al carro y hoy en día hay una variada oferta de apps de mensajería para elegir, aunque la mayoría se siga manteniendo fiel a WhatsApp. Las razones del espectacular triunfo son fundamentalmente la gratuidad del servicio, la comodidad y la convergencia de funciones y formatos: texto enriquecido con emoticonos y stickers, vídeos, fotos, documentos, mensajes de voz… Pocas cosas se les resisten ya a estas apps todoterreno de la comunicación y ya no puedes vivir sin escuchar parte de un concierto en directo a través de mensaje de audio o sin relamerte al ver la foto de la cena de tu pareja.

¿Cuál elijo?

Ahora bien, ¿cuál es mejor? La respuesta no solo depende de ti: instalarte una app que tus amigos no utilizan no parece la mejor idea. En esta línea, es conveniente saber que WhatsApp y Facebook Messenger triunfan por amplia mayoría en el mercado español.

Salvando este importante punto, centrémonos en los aspectos técnicos. Nosotros hemos probado más de una decena de apps  y hemos sacado algunas conclusiones:

  1. No todas las apps soportan todos los tipos de mensajes antes citados: infórmate primero si te encanta enviar notas de audio o quieres enviar documentos a tus compañeros de máster.
  2. Si eres de los que envían imágenes comprometidas, quizás te interesen Telegram y WeChat, que cuentan con mensajes autodestructivos.
  3. El sistema operativo no es un problema: estas apps suelen tener versión para iOS y para Android con alguna excepción como iMessage, que es la aplicación nativa de mensajería de iPhone. Eso sí, algunas están mejor diseñadas para un sistema operativo que para el otro.
  4. WhatsApp y Google Allo necesitan tarjeta SIM. Con las demás no tendrás esta restricción.
  5. Debes ser consciente que muchas recaban tus datos personales con tu consentimiento para dirigirte publicidad propia o de terceros. Lee bien los términos y condiciones de la app si no estás dispuesto a ello. Las pantallitas que vas pasando durante la instalación de la app en las que das OK a todo no son ningún videojuego.

Adicción al móvil: ¿tú también padeces nomofobia?

Sé sincero. ¿Cuántas veces miras el móvil al día? ¿Y cada hora? Si al leer esto has esbozado una medio sonrisita… es que lo miras mucho… y hasta es posible que sufras la llamada “dependencia del móvil”.

Las estadísticas rezan que los españoles pasamos una media de 5 horas a la semana utilizando alguna app de mensajería pero a muchos, en especial la gente joven, esta cifra se le queda muy corta. Y WhatsApp no es la única app que utilizamos: juegos, redes sociales, plataformas de contenidos… la lista puede ser enorme. ¿Eres de los que cree que el WiFi y el oxígeno están en el mismo nivel en la pirámide de Maslow? ¿O de los que se chocan con las farolas por mirar el WhastApp?  Quizás te interese saber que no eres el único y que el miedo a separarte de tu móvil tiene un nombre: nomofobia (no mobile phone phobia). Aquí tienes algunos síntomas de esta nueva adición del siglo XXI:

  • Tu estado de ánimo depende del teléfono móvil y si reduces su uso o por alguna circunstancia tu móvil no está operativo, te pones de mal humor. Una especie de síndrome de abstinencia tecnológico.
  • Dedicas tantas horas al móvil que has reducido el tiempo de tareas que consideras importantes, como estudiar o dormir, por ejemplo.
  • Has ido incrementando el tiempo de uso hasta llegar a un límite que antes considerabas insano.
  • Tus amigos y familiares a veces te señalan que los ignoras cuando estás con ellos para prestarle atención a un chat o alguna app.
  • Has intentado reducir el tiempo de uso del móvil, pero has fracasado o, pasado un tiempo, has vuelto al nivel anterior.

Si te sientes reflejado en las situaciones anteriores y crees que encajas en el perfil, haz nuestro test sobre adicción al móvil y comprueba tu nivel para ver si es hora de ponerle remedio.