Consumity-3-05-290x290¿Eres de los que piensan que si no te maquillas o lo haces solo de vez en cuando, tú no usas cosméticos? Nada más lejos de la realidad. Quien esté libre de pecado, que tire la primera pastilla de jabón.

Desde que te levantas hasta que te acuestas los productos cosméticos te acompañan en muchas más ocasiones de las que piensas.

Y, si no prestas atención a las sustancias que consumes a través de la piel, puede que estés cometiendo excesos.

 

 

Más de 10 cosméticos al día. ¿Imposible?

Tranquilo, si utilizas menos de diez productos al día, es difícil que sobrepases la línea roja. Pero ojo, diez puede parecerte un número elevado, propio de fashion victims y totalmente alejado del ciudadano medio, mucho más proclive a la vida natural y sin artificios. No cantes victoria tan rápido: los productos de higiene también entran en el pack.

Empezamos y terminamos el día en nuestro almacén de cosméticos particular: el baño. Te despiertas y qué mejor que darte una ducha con gel de baño, champú y acondicionador. Después, te embadurnas con crema corporal y, si estamos en época, con crema solar. También vienen bien la crema de cara y el protector labial, los dos con filtro solar, por supuesto. ¡Ah! Y el desodorante que no falte.

En la estantería aún nos esperan la pasta de dientes y el enjuague bucal, los productos de afeitado y depilación, el maquillaje, la gomina para el pelo…

Y no paramos cuando salimos por la puerta de casa: jabón de manos en un restaurante, lavarse los dientes después de comer…Y por la noche, vuelta a repetir el ritual. Si sigues pensando que la industria cosmética no tiene nada que ver contigo, quizás te has teletransportado desde la Edad de Piedra.

La lista de la compra

Quizás sea momento de echar un ojo a todo lo que entra en el cuerpo a través de la piel. Si bien cada producto individualmente ha pasado unos controles y cumple con la legislación, el problema de usar varios de ellos es el “efecto suma” que puede que exceda los límites de lo saludable. Hablamos en todo momento de sustancias legales que, individualmente y en su justa medida, no son peligrosas o aún no se han confirmado las sospechas de que lo sean. Ahora bien, después de leer el párrafo anterior quizás te has dado cuenta de que tienes bastantes papeletas para estar rebasando esa “justa medida” y esto puede afectar a tu sistema hormonal. Ya hay evidencia científica de que ha tenido este efecto nocivo en otros seres vivos, por lo que conviene estar atento.

Presta atención a las etiquetas: methylparaben, ethylparaben, propylparaben, ethylhexyl methoxycinnamate… La lista de componentes parece digna de un dialecto élfico que te ayudamos a descifrar.

Parabenos

S.O.S. Alerta cosmética

Si después de estudiar a fondo tu cesta de la compra en la droguería crees que necesitas un plan de emergencia, nosotros te ayudamos:

  • Si quieres optar por la línea dura, destierra de tu piel todos los productos que contengan alguna de las sustancias anteriores.
  • Chequea las listas de ingredientes. Vigila especialmente las de cremas faciales, corporales, cremas solares, maquillaje…que permanecen más tiempo en contacto con la piel y que utilizas más a menudo y en mayor cantidad. No te olvides tampoco de productos como el jabón o el champú, aunque el riesgo es menor al eliminarse con el aclarado.
  • Presta especial atención al propylparaben y el ethylhexyl methoxycinnamate: son las sustancias más habituales. 
  • Procura evitar los parabenos en la medida de lo posible, como  los que empiezan su nombre con “propil”, “butil” o “iso”.
  • Evita los filtros UV innecesarios. Por ejemplo, un protector labial que uses en casa o la oficina.
  • No utilices los cosméticos de adultos en niños. Sabemos que a tus sobrinos les encanta experimentar con cosas de mayores, pero su equilibrio hormonal es más delicado.
  • Si estás embarazada o eres madre lactante, ten más cuidado: los disruptores endocrinos podrían afectar al bebé.