290x290_karmaEn Consumity creemos que el que la hace, la paga. Y el que nos amenaza… no consigue nada.

Por eso en el #EpicFailConsumity de cada mes maldecimos a quien se lo merece y le plantamos cara.

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Este mes… OCU contra quienes adulteran el atún

No, aquí el tema no va de infidelidades sino de que hay personas con un morro extraordinario, y no bonito precisamente, que a costa de querer hacer caja son capaces de colorear de rojo a un pez para que parezca (más) fresco. In-cre-í-ble.

Parece que aquí de lo que se trata es de vender, de ganar dinero a costa del consumidor, de engañar, de timar… de estafar.

El pescado una vez capturado hay que congelarlo, pero según cómo se vaya a vender hay que hacerlo a una u otra temperatura, es decir:

  • Si se va a vender como fresco, debe ser conservado a temperaturas cercanas a la de fusión del hielo, 0 a 2 º C más o menos.
  • Y si se vende como congelado, deberá guardarse siempre a -18ºc.
  • Si se vende como descongelado, en la pescadería debe estar conservado sobre hielo picado. Ojo que entonces tendrán que indicarlo claramente en el etiquetado del producto.

Y aquí está el fraude

Los ideólogos del timo vendían atún que ya estaba pasado, bien porque al principio era fresco, pero llevaba demasiado tiempo a la venta sin que nadie lo comprara o bien porque no se había mantenido la cadena del frío. Y entonces, lo coloreaban con extractos de remolacha para que el color del pescado estropeado y tirando a marrón pasara a un color rojo intenso con apariencia de calidad y frescura.

Esta insensatez además provoca histamina. “Este palabro” se genera en el atún por el crecimiento de bacterias (que transforman algunos aminoácidos del atún) pudiendo llegar a tener cantidades preocupantes incluso antes de que el pescado tenga mal olor, algo que en frío es más difícil de apreciar. Osea que la idea de pintar el atún ha causado urticarias, vómitos y diarrea debidas a que el pescado contiene niveles altos de histamina. Lo que por cierto suena fatal.

Aquí huele a pescado podrido

Por supuesto que los causantes, investigados desde el mes de mayo, han sido acusados de cometer delitos contra la salud pública, falsedad documental y contra los derechos de los consumidores.

Consideramos imprescindible que las autoridades aclaren el asunto y pongan “los remedios” para que no se repita nunca más. ¿Qué tal imponer sanciones y dar a conocer cuáles son los establecimientos y los operadores implicados?

Esto del atún es un engaño no declarado, una mentira con intención de falsear la percepción de la calidad de los productos. Es el culmen del fraude, con riesgo de intoxicación. Mentir para vender es un acto al que desgraciadamente nos vamos acostumbrando.

Porque ya son demasiados los casos en los que compramos algo que parece lo que en realidad no es… y encima es tan legal como engañoso, por ejemplo, vender pota como si fuera calamar, néctares como si fueran zumos de frutas, york que no es jamón, queso que no es queso… ¿Hasta cuándo? ¿Qué tiene que ocurrir? A mí no gracias.