290x290_menoslobosLos cuentos de miedo siempre triunfan. Es un clásico: te dicen que viene el lobo y solo entonces prestas atención. Uno de los lobos más habituales tiene nombre propio: CÁNCER.

Si te crees lo que dicen algunos, comer carne es igual de malo que fumar tabaco.

No te lo creas. Están exagerando y en realidad esto es una no-noticia (no somos tartamudos, es que no es la primera vez que se asocia la carne roja con el cáncer).

¿Acaso sufrimos una amnesia colectiva? ¿Nunca habíamos oído eso de que hay que comer menos carne roja? OCU ya lo decía hace 14 años.

Un riesgo no es una certeza

Hablemos de riesgos que asumes todos los días sin preocuparte: el mayor factor de riesgo para morir atropellado es caminar por la calle. Vale, entonces te quedas en casa: ¿sabías que los accidentes domésticos son la cuarta causa de mortalidad en Europa?

Además de esto, hay que tener en cuenta que la misma cosa puede ser buena y mala para la salud. Si no tomas nada de sol no sintetizas bien la vitamina D y tus huesos se debilitan. Si tomas demasiado, compras papeletas para un cáncer de piel.

¿Qué dice la OMS?

Esto es lo que ha dicho la Organización Mundial de la Salud:

“Comer más de 50 gramos de carne procesada al día se asocia con un aumento del 18% en el riesgo relativo de padecer cáncer de colon.”

  • ¿Qué es la carne procesada? La que ha sido sometida a un proceso de conservación (salazón, ahumado, etc.). Por ejemplo: salchichas tipo frankfurt, bacon, jamón, todos los embutidos, carne enlatada…
  • ¿Qué es un riesgo relativo? Es algo muy diferente a un riesgo absoluto. El gran error de algunos titulares espectaculares es tomarse un riesgo relativo como un riesgo absoluto.

Si el titular dice: “COMER SALCHICHAS AUMENTA UN 18% EL RIESGO DE CÁNCER“, no significa que tienes 1 de cada 5,5 papeletas. Significa que tu riesgo relativo aumenta un 18%.

En España, el riesgo absoluto de padecer cáncer de colon es inferior al 0,10% (hablamos del “español medio”, puesto que cada uno puede tener otros factores de riesgo individuales). Si ese español medio come habitualmente más de 50 gramos de carne procesada al día, su riesgo absoluto subiría desde menos del 0,10% hasta menos del 0,12%.

Las “divisiones” de la OMS

Los expertos de la Organización Mundial de la Salud lo que hacen es evaluar los estudios científicos disponibles y separar en cuatro grupos:

 


GRUPO 1 – Hay pruebas suficientes de que puede contribuir a desarrollar un cáncer

Aquí es donde ha sido incluida la carne procesada, junto al tabaco, el alcohol, el sol, el amianto, el benceno de la gasolina, los rayos X, el plutonio… Pero no se dice cuánto es de “potente” cada cosa. No se puede decir que el tabaco sea igual que la carne procesada. Simplemente, ambos tienen relación con un incremento del riesgo relativo.


GRUPO 2A – Probablemente puede provocar cáncer, pero faltan evidencias

La carne roja (vaca, cerdo, cordero…) junto a las frituras, los esteroides, el plomo, algunos herbicidas, el formaldehído de los inciensos aromáticos, la infusión de mate… 

GRUPO 2B – Posiblemente puede provocar cáncer, pero faltan muchas evidencias

El café, el cobalto, el extracto de aloe vera… e incluso el uso del teléfono móvil.


GRUPO 3 – No hay pruebas

El té, las luces fluorescentes, los campos magnéticos estáticos…

GRUPO 4 – Probablemente no puede provocar cáncer

En esta categoría tranquilizadora solo hay, a día de hoy, una sustancia. Es la caprolactama, que se utiliza al hacer nylon.


 

Consejo Consumity: estar vivo es un requisito imprescindible para morirse. Vive sin miedo pero cuídate. Lleva una dieta equilibrada, pero no saques la calculadora para descubrir los mil y un riesgos relativos a los que te enfrentas en un día cualquiera.

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