290x290_limitesEn España hay superpoblación de móviles. Tenemos más smartphones que Starbucks, y hasta incluso más que habitantes (¡menos mal que tenemos dos orejas!).

Antes hablabas español medio, andaluz fluido y Spanglish. Ahora solo sabes hablar por teléfono y a todas horas.

Las compañías dieron el pelotazo cuando pasaron de complicadísimas tarifas con diferentes precios según la hora, compañía y hasta según el color del móvil al que llamaras a las sencillísimas tarifas planas: llama cuando quieras, a quien quieras y habla todo lo que quieras. Fácil, ¿verdad? Pero como ya has ido aprendiendo, todo tiene un límite y también lo tienen las tarifas ilimitadas.

El uso razonable

El boom de las tarifas planas llegó con el reclamo de que pagando una cantidad fija al mes podrías hablar todo lo que quisieras. Pero detrás de un bonito reclamo en letras mayúsculas siempre hay una letra pequeña fea.

Las operadoras prevén distintos matices al uso ilimitado de las llamadas. El uso razonable es un término que se han sacado de la manga para poner diques a tu verborrea. Así que no te emociones cuando leas que puedes hablar todo lo que quieras, ya que bajo este paraguas penalizarán lo considerado como uso anómalo, excesivo, desmesurado o abusivo. Encontramos cuatro grandes exclusiones:

  • Prohibición de uso comercial: Las compañías reconocen la validez de sus tarifas para clientes particulares, excluyendo usos comerciales. Adiós a montar un call center ilegal en el sótano de tu casa.
  • Exclusión de números especiales: Las tarifas planas no incluyen llamadas a números de tarificación especial (80X y 90X), números cortos o servicios Premium. Así que ojo si te da por llamar a la pitonisa de la tele a las 5 de la mañana.
  • No inclusión de llamadas internacionales: Con excepción de algunas tarifas de algunas compañías, las llamadas en roaming no estarán cubiertas por la tarifa plana. Aunque recuerda que el roaming es historia en Europa.
  • Penalización de usos abusivos: Asimismo, algunas compañías hacen mención expresa a la prohibición de usos excesivos como la utilización de la tarifa plana como vigila-bebés o walkie-talkie. Lo sentimos, ya no podrás jugar a Stranger Things con tus amigos.

    ¿Dónde está el límite?

    La mayor parte de las compañías concretan, de una manera u otra, qué consideran usos desmedidos.

CUADRO TARIFAS

Podemos clasificar estos límites en cuatro grupos:

  • Máximo de minutos por llamada. Mientras que los usuarios de MásMóvil y Ocean’s no podrán alargar la duración de cada una de sus llamadas por encima de la hora y media, los de Tuenti se conformarán con una hora.
  • Máximo de minutos por día. Solo en República Móvil encontramos esta fórmula. La compañía considerará como uso abusivo aquel en el que el usuario se mantenga al teléfono durante más de 400 minutos en un mismo día. Es decir, tendrías que pasarte hablando un cuarto del día.
  • Máximo de minutos al mes. Aquí encontramos mayores contrastes. Mientras Movistar establece el límite en 9.000 minutos al mes, para Adamo será suficiente superar los 2.400 minutos mensuales.
  • Máximo de destinos al mes. La gran mayoría de compañías limitan la emisión de llamadas por encima de los 150 destinos. En los extremos encontramos a Telecable y Yoigo, que permiten el doble, y a Adamo y Ocean’s, las más restrictivas con solo 120 destinos diferentes permitidos.

La única compañía de las que ofrecen bonos de voz ilimitados en la que se nos indicó que no se contaba con límite alguno fue Lowi.

Cuelga tú…

Los límites son suficientemente holgados para que en la práctica puedas hablar todo lo que quieras. Aunque tengas 500 amigos en Facebook sabemos que solo llamas al mes a tres o cuatro personas, y que por mucho que juegues al “cuelga tú” tendrías que pasar más de 6 días enteros hablando por teléfono para llegar al límite marcado por Movistar.

En todo caso, si hablas por teléfono hasta dormido, debes saber que puede tener consecuencias. Desde que te cobren de más por sobrepasar los límites o llamar a números especiales o internacionales hasta, en el peor de los casos, suspender o interrumpir el servicio de comunicaciones o resolver el contrato en caso de usos claramente abusivos.

Como puedes ver, todo tiene un límite al fin y al cabo. Menos la estupidez humana, claro.